Llanos y Estepas

El Oeste Ibérico

Cuando apreciamos estas grandes superficies, desprovistas de árboles, muchas veces se tiende a pensar en un valor natural poco relevante. Sin embargo, los llanos y estepas albergan una riqueza biológica muy alta, normalmente ligada al aprovechamiento agrícola y ganadero que se efectúa en estos lugares y que está en un declive generalizado, al igual que su biodiversidad.

La vegetación es de cultivos cerealistas de secano, salpicados de áreas con cantueso, retamas y acebuches, que solo se ven interrumpidos por los sauces en los riberos.

Aparecen pequeños estanques y charcas que mantienen agua en un medio muy seco, pobre en este recurso, lo que le confiere mayor concentración de vida a su alrededor.

En realidad, se trata de un agrobiosistema en donde la simbiosis dada entre las actividades humanas y la biodiversidad ha hecho posible la supervivencia de importantes poblaciones de aves esteparias, como las ortegas, las gangas, las canasteras, las avutardas, los sisones, los alcaravanes, los aguiluchos cenizos y el cernícalo primilla.